La humanidad ha entrado en una etapa en la que los conflictos han alcanzado contradicciones inimaginables. Los recursos se agotan, los mares se contaminan, los ríos se envenenan. La energía que pone en marcha la producción se agota y, en estas circunstancias, la competencia en busca de recursos energéticos alcanza su cima.
El conflicto generado en Libia, planificado y financiado por Estados Unidos y las potencias europeas es, a todas luces, el despliegue de la defensa de los intereses del capitalismo: petróleo seguro para Europa y el sistema.
Libia es uno de los mayores productores de petróleo del mundo, el exportador número 12, y posee las mayores reservas probadas de petróleo en el continente africano. Su producción diaria se ubica en 1.8 millones de barriles. Entre los principales compradores de petróleo libio se encuentra en primer lugar Italia, con 40 por ciento, y en segundo lugar Alemania, con 12 por ciento. Las exportaciones de crudo representan 95 por ciento de los ingresos en la economía de ese país.
El coronel Muammar al-Gaddafi tomó el poder en 1969 e implantó un sistema de gobierno donde el pueblo ejerce el poder mediante su gobierno y su estado, desde entonces se ha declarado antiimperialista.
En 1986 Libia sufrió la primera intervención del imperio yanqui cuando Ronald Reagan ordenó el bombardeo de las dos principales ciudades libias, Trípoli y Bengasi, dejando miles de muertos y heridos, tras atribuirle a Gaddafi una serie de acciones terroristas contra países occidentales y principalmente contra objetivos estadounidenses.
Desde el pasado 15 de febrero Libia ha sido víctima de un plan gestado desde los Estados Unidos para invadirla y hacerse de sus recursos energéticos tal como lo hicieron en Irak. Esta situación ha ocupado los principales titulares de todos los medios de difusión a escala planetaria, pero con una sola versión de los hechos. Las declaraciones de altos funcionarios de gobiernos, así como los representantes de los organismos internacionales han mantenido una misma dirección: invasión y saqueo, bajo la argumentación de violaciones a los derechos humanos y masacre de civiles que estaría “provocando” el gobierno de Gaddafi.
A continuación presentamos algunas de las declaraciones más destacadas en estos días:
“El Pentágono indicó que estaba reubicando las fuerzas aéreas y navales estadounidenses alrededor de Libia para "dar opciones y flexibilidad". La sexta flota estadounidense opera frente a las costas de Italia”.
En un discurso al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo el lunes que Muamar Gadafi utiliza "mercenarios y matones" para suprimir a su propio pueblo y que el líder libio debe renunciar de inmediato.
"Gadafi y quienes lo rodean deben ser responsabilizados de estos actos que violan las obligaciones legales internacionales y la decencia común", declaró Clinton, agregando que no había opciones fuera de la mesa mientras la comunidad internacional considera sus próximos pasos.
Este martes la secretaria de Estado Hillary Clinton dijo ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes que “en los próximos años, Libia podría convertirse en una democracia pacífica o podría enfrentar una guerra civil prolongada. Hay mucho en juego”.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney dijo que el exilio del dirigente Muamar Gadafi es “una opción” para poner fin a la revuelta popular sin precedente que sacude a Libia.
Carney afirmó además que Estados Unidos buscaba un contacto con los grupos de la rebelión en Libia, pero precisó que aún es “prematuro” evocar un reconocimiento de Washington para alguno de ellos.
La embajadora de Estados Unidos en la ONU, Susan Rice estimó que “las declaraciones del dirigente libio Muamar Gadafi sobre el amor que le tiene su pueblo son delirantes, y muestran hasta qué punto está incapacitado para gobernar su país”.
“Lo presionaremos económicamente, junto con el resto de la comunidad económica. Lo presionaremos militarmente (…) Mantendremos la presión sobre Gadafi hasta que se retire y permita a la gente expresarse libremente y determinar su propio futuro”, dijo Rice en una entrevista a la televisión NBC.
La Asamblea General de la ONU certificó el aislamiento internacional del régimen del líder libio Muamar el Gadafi, con la expulsión del país magrebí del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la organización internacional.
El primer ministro David Cameron indicó que Gran Bretaña trabajaría con aliados para imponer una zona de exclusión aérea en Libia con el objetivo de proteger a su pueblo de ataques militares del Gobierno de Gadafi.
La Unión Europea (UE) adoptó este lunes sanciones contra Gadafi y unos 25 allegados, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara duras medidas que incluyen un embargo sobre la venta de armas, la prohibición de viajar al exterior y la congelación de los haberes del clan Gadafi en el extranjero.
El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), el argentino Luis Moreno-Ocampo, anunció que lleva a cabo un estudio preliminar con vistas a abrir una eventual investigación por crímenes contra la humanidad contra el régimen libio, por atrocidades cometidas por sus fuerzas represivas.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que más de mil personas podrían haber muerto desde el inicio de la sublevación, el 15 de febrero.
Según datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la crisis en esta rica nación petrolera provocó el éxodo de más de 100.000 personas, en su mayoría inmigrantes.
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, instó a la comunidad internacional a "no bajar la guardia”, ante el riesgo de que los hombres de Gadafi ejerzan "represalias violentas contra los civiles".
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, exhortó el miércoles al líder libio Muamar Gadafi a renunciar al poder y “devolver el país al pueblo de Libia”.
Al menos 14 buques de guerra zarparon el pasado lunes desde el puerto español de Cartagena, en el sureste de España, con destino al Mar Mediterráneo, para la realización de ejercicios militares por parte de la Fuerza Naval de Respuesta Inmediata de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dijo Telesur.
Las maniobras durarán 10 días. En ella participarán 3 mil 500 militares y más de veinte buques de guerra. Según fuentes del ente, el objetivo es preparar la Fuerza Naval para su intervención en un eventual agravamiento de la crisis en Libia. En el operativo de adiestramiento participarán efectivos militares provenientes de Alemania, Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Reino Unido, Italia, Noruega, Polonia y Portugal.
Los intereses económicos no se hicieron esperar
Italia, país que compra el 40% de la producción de petróleo de Libia, ve con beneplácito la propuesta de suspender el espacio aéreo, lo que significa una intervención flagrante, una violación absoluta a la soberanía de ese país. El gobierno italiano afirmó que esa medida sería "sin duda útil" porque "evitaría los bombardeos de Cirenaica (este) y de las zonas que escaparon al control del régimen".
Por su parte, Alemania, segundo comprador de petróleo libio, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle propuso el lunes (convenientemente) congelar los pagos a ese país durante 60 días. "Debemos hacer todo para asegurar que no está llegando dinero a las manos de la familia del dictador libio y que no tienen posibilidades de contratar a nuevos soldados extranjeros para reprimir al pueblo", declaró.
Asimismo, el gobierno francés, muy interesado en el petróleo libio, afirmó que "Gaddafi debe irse. No podemos aceptar la violencia que se está produciendo en Libia.", dijo Sarkozy en rueda de prensa en Ankara, tras reunirse durante tres horas con su homólogo turco, Abdullah Gül, en calidad de presidente de turno del G-20.
Mientras se prepara psicológicamente al mundo para que valide la inminente invasión de la OTAN en Libia, los opositores al gobierno de Gaddafi preparan "una marcha para liberar Trípoli", tras haber “liberado” Al Rhibat, Kabaw, Jado, Rogban, Zentan, Yefren, Kekla, Gherien y Hawamed. En todas esas ciudades, las fuerzas de Gadafi se fueron y se creó un "Consejo Nacional" para gobernar estas ciudades.
"No podemos llamarlo gobierno de transición. Es un consejo nacional hasta que Trípoli sea liberada", afirmó el portavoz de los rebeldes, Abdelhafez Ghoqa en rueda de prensa en esa ciudad, la segunda del país, convertida en bastión de los insurgentes. "Contamos con el Ejército para liberar Trípoli", agregó.
Abdel Hafiz Ghoga, nuevo portavoz del Consejo Nacional de Libia (CNL) ha declarado que esta organización que pretende ser un embrión de gobierno transitorio y que integrará a representantes de todas las ciudades “liberadas” del país, se opone a cualquier intervención extranjera incluso si es para ayudar a la revolución. “Estamos totalmente en contra de cualquier intervención militar de cualquier país que sea. El resto del territorio libio será liberado por el pueblo de Libia”, dijo el abogado, que ahora se convierte en el nuevo rostro de las autoridades provisionales de las áreas leales a la revuelta popular.
Resulta paradójico que la oposición no quiera injerencia de Estados Unidos y sus aliados, ellos saben que no hay manera de salir de Gaddafi sin el apoyo del imperio y sin que eso represente un beneficio político y económico a esas potencias.
Ante todos estos acontecimientos, el gobierno de Libia responde a través de una rueda de prensa ofrecida en Trípoli, por el vocero del Ministerio de Comunicación libio, Ibrahim Mussa: “Nunca derramaríamos sangre libia. Estamos tratando se salvar la sangre (libia) mucha gente ha interpretado los discursos erróneamente, incluso los discursos del líder (Gaddafi)”, dijo Mussa.
“Nosotros creemos que existe un riesgo real de que el Occidente vaya a intervenir con poder militar, bombardear ciudades libias. Cuando hablo de cientos de miles, no sólo hablo por el conflicto tribal, sino por Al Qaeda. Todos sabemos lo que Al Qaeda está haciendo en Irak junto con el Occidente”.
Mussa expuso que el Consejo de Seguridad de la ONU carece de evidencias para juzgar al Gobierno libio, al basar la resolución 1970 sólo en informes de medios de prensa sobre la presunta violación de DD.HH. En Libia.
“Qué evidencias tiene el Consejo de Seguridad para llegar a un acuerdo sobre Libia en la resolución 1970. Ellos no pidieron venir a libia, no tenían una misión para verificar los hechos en Libia. Ellos basaron su decisión con los informes de los medios”, señaló.
Este miércoles el líder de la Revolución libia, Muammar Al Gaddafi, se dirigió a su pueblo y a la comunidad a la comunidad internacional invitándola a que ingrese a ese país y constate por sí misma lo que "verdaderamente está pasando". Aseguró que “la matanza de civiles no viene de parte de la Fuerzas Armadas, sino de terroristas que forman parte de una conspiración que pretende adueñarse del petróleo de la nación (…) Son canales de satélites en el exterior, que han apuñalado el orgullo del pueblo libio (...) Todo lo que ocurre es una conspiración para tratar de controlar el petróleo de Libia. Estas acciones estarían siendo adelantadas por fuerzas extranjeras que quieren tener nuestras riquezas”.
Ante la inminente agresión militar del imperio y sus aliados Gaddafi advirtió que si los Estados Unidos o los países de la Otan entran en Libia “habrá miles de muertos. No debemos ser esclavos de los norteamericanos”.
A pesar del control mediático que tienen las grandes potencias del mundo, gobiernos y hombres honestos como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua, han alzado su voz para denunciar el crimen que se pretende cometer, los planes de invasión en contra de Libia que está gestando Estados Unidos y sus aliados europeos.
Fidel Castro nos dice: “Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días”.
El Comandante Chávez expresó: “Sobre Libia se teje una campaña de mentiras, a mi no me queda duda (…), pero no voy a condenar a Gadafi, sería yo un cobarde para condenar a quien ha sido mi amigo (…) no soy una veleta que va a dejarse llevar por el viento que sople, no me consta que Gadafi haya mandado a masacrar a los opositores libios. ¿Quién condena a Israel por las muertes en Palestina que están a la vista de todo el mundo? ¿Quién condena a los Estados Unidos por las masacres en Irak, en Afganistán?”.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega también se solidarizó con el gobierno de Libia: “Lo que estamos viendo es una arremetida mediática feroz, donde hablan de bombardeos y no se ven los bombardeos. No hemos visto un solo avión disparando sobre la población, pero la campaña es feroz (…) Lógicamente ahí está una lucha por apoderarse del petróleo, esa enorme riqueza que tiene el pueblo libio, pero ahí vemos a un pueblo resistiendo con el líder de la Revolución Libia, nuestro hermano (Muammar) Gaddafi al frente”.
El embajador venezolano en la ONU dijo en su derecho de palabra este martes: “Exhortamos a los países amantes de la paz a detener los planes de invasión en contra de libia (…). Su propósito es claro, apropiarse de los recursos naturales (petroleros) que están depositados en el pueblo libio”.
Asimismo, el canciller cubano Bruno Rodríguez, afirmó que “Cuba rechaza categóricamente cualquier tentativa de aprovechar la trágica situación creada, para ocupar y controlar el petróleo de Libia”.
Ha sido más que probado a la humanidad entera que ni la ONU, ni la OTAN, ni la Unión Europea, todos bajo la tutela de los Estados Unidos, son garantes de los derechos humanos. Son ellos quienes han provocado millones de muertes en el mundo, entre los casos más recientes encontramos a Irak, Afganistán, Palestina y hoy patrocinan una nueva masacre, esta vez en Libia y el saqueo de sus riquezas naturales: fundamentalmente el petróleo que es el fondo del asunto.
Es por esta razón que lo que ocurre en Libia no se puede analizar como un hecho aislado o ajeno a los venezolanos. Estados Unidos impone a nivel planetario sus decisiones políticas y económicas, para ello necesita el control absoluto del petróleo, eso es un asunto de vida o muerte para el imperio, y mantener así su dominio de un mundo unipolar. Todo lo que obstaculice este objetivo debe ser aniquilado, de allí la urgencia de acabar con la Revolución Bolivariana que lidera el Comandante Chávez.
Si el resultado de todos estos acontecimientos es el éxito de las fuerzas imperiales, pudiéramos estar a las puertas de enfrentar una situación similar en Venezuela.

















