... ¿y el enemigo interno?
Viernes, 04 de Diciembre de 2009 09:35
EDUARDO PALACIOS
Las consecuentes contradicciones generadas por el proceso de transformación nacional en todos los ámbitos de la vida pública, develan las grandes oportunidades que poseen los factores revolucionarios para consolidar en el plano ideológico, y consecuentemente en la estructura de valores que configuran el ideario cultural venezolano los valores propios de la Sociedad Socialista. También se presentan como grandes amenazas internas los intereses de factores próximos a la revolución guiados por los valores negativos generados por la ideología capitalista y su modelo de acumulación.
Estas contradicciones se hacen evidentes, por ejemplo, en la acción de diferentes estratos de la administración pública, donde la estructura de valores y las formas organizativas reproducen la dominación a través del ejercicio del poder. La verticalidad en la toma de decisiones propia del burocratismo, es un valor explotado por jerarcas "intérpretes" de las grandes políticas nacionales, agentes que actúan como "barreras" de las aspiraciones del pueblo y su líder. En este modelo organizativo (aún plagado de métodos, costumbres y operatividades consolidadas en la IV República) el burócrata orienta su gestión al éxito personal ya que la escala de valores a lo interno de las instituciones de la administración pública sigue dominada por la estructura ideológica capitalista. El éxito es el reflejo de la acumulación, al asegurarlo el burócrata garantiza su bienestar material -similar al del pequeño burgués-, y en este devenir desarrolla la apetencia del poder que produce ese bienestar, se desata a lo interno de ése ser humano el ciclo irrefrenable de la acumulación, triunfa el capital y sus valores negativos (egoísmo, ambición, competencia).
Es obvio entonces que los factores revolucionarios están llamados a construir modelos organizativos basados en los valores y principios socialistas, una "Nueva Cultura" toca las puertas del Estado para quebrantar y debilitar y deconstruir el modelo reproductivo de la dominación que aún impera. Toca a sus puertas porque la revolución llegó al poder, pero no ha podido desatar todas las fuerzas necesarias para consolidar esa "Nueva Cultura", y su principal enemigo interno es el burocratismo. Nuestra ideología será reproductora y generadora de valores que darán significado a la nueva concepción del mundo manifestándose "implícitamente en el arte, en el derecho, en la actividad económica, en todas las manifestaciones de la vida individual y colectiva"(Gramsci), pero la creación de ésta Nueva Cultura no implica la destrucción de todo lo existente, es necesario potenciar las experiencias vitales que contienen la semilla socialista, donde hombres y mujeres hayan desarrollado formas de convivencia y trabajo impermeables a las tentaciones de acumulación.